Este mes hemos visto dos decisiones interesantes en el ámbito de la propiedad intelectual aplicada a los programas de ordenador, con relevancia para el Software de Fuentes Abiertas. Se trata de la decisión del Tribunal de Justicia  de las Comunidades Europeas SAS Institute Inc. v. World Programming Ltd. [1], y la decisión del tribunal federal americano en Oracle America Inc. v. Google Inc.[2]
 
En ambos casos – en términos generales – los tribunales han confirmado que las ideas y los procesos que subyacen el software no tienen protección por derechos de autor, aplicando este concepto en el caso de SAS al lenguaje de programación, a las “funcionalidades” del software y al formato de ficheros de datos para el intercambio de parámetros (formatos de API) y en el caso de Oracle America, a la información de una API (Interfaz de Aplicación) y su “command structure” (estructura o sistema de comandos de una aplicación). Creo que podemos decir que los tribunales están trabajando en aclarar los límites de la propiedad intelectual en este ámbito, estableciendo un “no-go zone”, o zona libre e derechos exclusivos, con argumentos a favor de la interoperabilidad, innovación tecnológica y progreso científico o industrial. 
 
Después de una lectura muy rápida de la decisión SAS, querría resaltar aquí un párrafo en particular:
44. As the Advocate General states in point 57 of his Opinion, to accept that the functionality of a computer program can be protected by copyright would amount to making it possible to monopolise ideas, to the detriment of technological progress and industrial development.
 
El alcance de estas decisiones todavía queda para analizar con más detalle, pero creo que la comunidad de software libre (y de sus aspectos legales) debe dar la bienvenida a estas decisiones, no solamente por aclarar (¿parcialmente?) un ámbito fundamental del derecho de autor, que es su “alcance” y sus límites, sino también por hacerlo a favor de la reutilización de la información no protegible (los conceptos y procesos abstractos) y del “interés público” de la innovación por encima del interés privado de los derechos exclusivos.
 
A estas decisiones, debemos agregar la del Tribunal Supremo de los EEUU, Mayo Collaborative Services v. Prometheus Laboratories, Inc. [3], en la que – en el ámbito de las  patentes – el tribunal confirmó que las “laws of nature” quedan excluidas de patentabilidad (es decir, no se puede patentar las reglas de la naturaleza, los fenómenos naturales y las ideas abstractas). Aunque en este caso la regla se haya aplicado a un proceso de pruebas de diagnóstico para enfermedades autoinmunes, nuestros compañeros americanos nos comentan que la decisión será en toda probabilidad citada en futuros casos sobre la patentabilidad del software – las famosas “invenciones implementadas por ordenador” de la fallida Propuesta de Directiva. Ello, porque hay argumentos a favor de que un programa de ordenador sea un cumulado de algoritmos matemáticos, y que estos algoritmos sean reglas de la naturaleza. De hecho, el mismo Tribunal Supremo citó en esta decisión cuatro decisiones anteriores sobre la patentabilidad de programas de ordenador: Diehr, Flook, y Benson, y el reciente Re. Bilski
 
[1] Case C-406/10, 2 de mayo del 2012, en http://curia.europa.eu/juris/document/document.jsf?text=&docid=122362&pageIndex=0&doclang=EN&mode=lst&dir=&occ=first&part=1&cid=115060
[2] En línea y comentado en Groklaw: http://www.groklaw.net/article.php?story=20120531173633275
[3] Decisión en http://www.supremecourt.gov/opinions/11pdf/10-1150.pdf